Es la oscuridad de mi corazón,
Niebla espesa de sentimientos falsos,
De mi verdadero yo la perdición.
Llueven las penas de mi alma,
Llueven gotas de sal en mi cama,
No puedo soñar,
No puedo con tanto pesar…
¿Es mi destino la soledad?
Solo dejadme la entera eternidad.
Pues mis latidos son mareas de pena
Agitan y desgastan las rocas de mi condena.
¿Así es como he de acabar?
¿Solo y con el alma a punto de agotar?
Mis ojos se cierran, se apaga el llanto,
Silencioso es mi final,
Cruel es mi quebranto.

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