viernes, 16 de diciembre de 2011

Poemas que se me ocurren a la una de la mañana.

Para variar, estaba el otro día haciendo el idiota, y me salió un poema digno de estar escrito en piezas de papel higiénico. Sin más dilación, aquí os presento esta obra de arte cutre:


Sobre mi clase voy a comentar,
Que no hacemos más que hablar.
Somos puro compañerismo,
Pero con mucho más realismo,
Se podría decir que le damos a la lengua
Cosa basta y sin tregua.

La verdad es que soy un genio de la poesía,
Modestia aparte,
Un maestro de este arte,
Que es escribir sobre papel,
Lo que pienso de este y de aquel.
Criticándoles con saña,
Pero sin maldad,
Hago daño a diestro y siniestro
A los de cualquier edad,
Pues mis palabras son afiladas
Más son claramente refinadas.

Un lenguaje tan sublime no se puede imitar,
Pues las palabras fluyen de mi boca sin parar
Estallan en tu cara
Y no lo puedes evitar.
¿Te da rabia, verdad?
¿Acaso esperabas poderte comparar?
Jamás podrías nunca llegar
Alcanzar mi maestría
Y hacerme callar.

A lo que ibamos, que iba a decir
Que soy un martir, que me suelo desvivir
Porque este don es una carga pesada
Para el que ni siquiera sabe escribir
(como tú, el de la semana pasada)

¿Qué más contar,
De mis infinitas destrezas
Que no tenga oda ya que cantar?
¿No veis acaso que soy tempestad impasible,
Que cada pareado que hago para vosotros resulta de calcar imposible?
¿Que mis palabras son como bombas,
Que podeis lanzar vuestras palabras todas
Y no conseguiréis nada?

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